Poema #5
Un mes desde que las rejas se hicieron una sola; y yo un prisionero.
Aún en mi mente los miedos del niño solo, del vagabundo en la esquina, de la mujer grande en un sillón.
Mi mente no descansa, auto ternura, no deja en paz pequeños tropezones rodeados de algunos éxitos de crecimiento. Creo haber cambiado pero cada tanto lo sospecho.
Tengo el alta astrológica en el mes de mayo. Pero mayo ya pasó. ¿Y luego qué?
Me impresiona para bien lo rápido que dejo de extrañar.
Un solo punto débil: el aura, el miedo, la forma del miedo. Parecen tres.
Bajé algunos kilos, pero odio entrenar. Me parece primitivo. Excusa.
Odio la noche también; la noche con otros.
Misterios de un cambio de era, un cambio de pasado.
Hay una pequeña semilla que parece un brote. Me ilusiona, e inexplicablemente, sin recuerdos ni cicatrices.
Arranca el otoño. En unos meses. Y luego la primavera. Y el brote.
No se trata del clima, sino de la posibilidad del canto de un pájaro.
¿Será necesario plantearse el futuro de forma consciente? ¿O es como intentar abrir una flor en pleno invierno? No recuerdo el mecanismo del impulso. Hoy.
Todos hacen cosas mejores que yo, aunque antes yo hice todo primero. Hoy.
El pasado y el futuro son lo mismo. El fracaso es todo lo que será presente.
Ahí las olas, en el piso.
