Poema #26
Un sol con una actitud diferente.
Los sonidos que alguna vez nos hicieron dudar hoy operan con voces desconocidas.
Hay dudas de todas las formas.
Dudas que se parecen a golpes adolescentes en un patio al sol.
Sin árboles, sin sombras.
Una voz parecida a una sirena.
Tan distante al susurro que hay dentro.
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Ruidos y exigencias.
Vamos apurados a demostrar valor, a hacernos notar.
Extraño a mi perro, a la idea de mi perro, feliz con su nueva familia.
Yo tengo la misma familia. ¿Para quién es la pregunta?
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Lentamente me levanto y las culpas cambian de lugar.
Ahí donde había un león, hay sólo huesos gastados; colmillos que antes se exhibían con orgullo, transformados en vagones de tren con los que juega un niño sin nombre.
Preocupación por el porvenir y menos intención de amigarme con la complicación, pero me empujan desde los costados.
No extraño nada en particular, no disimulo la libertad de olvido.
Razón suficiente.
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Destellos reclinándose en direcciones opuestas.
Cabezas pesadas de celos, y un calor de verano idealizado desde los tiempos del verano anterior.
Si por lo menos hubiéramos dicho todo, habría peces dorados delante de nuestros ojos cerrados.
Si por lo menos hubiéramos intentado rozarnos la punta de los dedos mientras caían las últimas hojas-pétalos.
Nadie garantiza un mañana más que la muerte del hoy, y allí existimos.
