Poema #21
Idea de cambio, ¡de libertad!
Por alguna razón, mi mente lo siente como estar atrapado y no quiero vivir más con emociones.
Quiero abrazar esa libertad, esa posibilidad, como si fuera real.
El traslado es un vehículo de crecimiento, el miedo marca el camino.
¿Cómo habrán hecho esos trayectos en la antigüedad?
Las sensaciones de encierro, de tiempo y sus limitantes.
¿Qué sería lo que más los asustaba en esa época?
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Otra vez en el aire familiar, que por momentos intenta volverse extraño.
Sonrío, miro hacia afuera, adentro, más adentro aún; confío.
Hay momentos de duda, ¿qué sería de la certeza sino?
Pero al fondo, en un fondo, hay calma.
Una capa de nubes me separa del cielo, y aunque son pocas y sólo buscan resguardo, provocan momento de tensión.
Ese concepto tan arraigado a todo lo que se conoce, tan propio.
Confió en qué, como la niebla esas nuves pronto se disipen, con la la calidez del sol.
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Ya en tierra nuevamente, y otra vez aire, los pies aún en el barro.
Lucho con las lágrimas de quienes antes explotaban de rabia con la primera comparación.
Es un día único, lleno de pequeños guiños que se pierden en la tormenta que se escurra por una alcantarilla.
¿Quién estuvo antes que nosotros?
No es que no intente recordar, sino que me limito a vivir las cosas sólo una vez.
Escucho ruidos, para que se me acerquen curiosos.
Se disipa la tormenta, por lo que se entibiará la sombra.
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Pulsiones, de golpe, apiladas unas a otras, aunque siempre con una conexión débil.
Mucha angustia taponada bajo baldosas de vereda de lugar excitado.
No hay detrás mío ningún rayo de luz para justificar una sonrisa.
Todo lo bueno parece lejano, todo parece simulado, todo aún bastante cerca.
No soy consciente de la tristeza genuina, nuca lo fui.
