Poema #19
Son días inciertos. De miradas sospechosas, de dudas.
Nada parece estable, todo se ponen a prueba y el desgaste pesa.
Como de hormigón, un trapo húmedo sobre la nuca.
¿Será que se redobla la apuesta cada día?
Es fácil esperanzarse con el futuro cuando no depende de uno.
Todo se presenta innecesario, evitable.
-
Tomar las riendas de la incomodidad que se impone.
La mente -la trampa- con su poder de simulación.
El deterioro se viste de cómplice.
Almas puras en cárceles comunes, individuales, con espejismos y curvas.
Antes, una mañana de sonrisas, de ladridos de perro, de ilusión.
Pero pelear suele ser contraproducente, ya que siempre crece lo que resiste.
-
Una ola de calma, fresca como una tarde del otoño.
Una palmada en la espalda, antes cargada de terror.
No hay preocupación en el árbol caído, no hay nombres, ni palabras pesadas.
Solo gruñidos en una espera incierta de viento.
-
Hoy más tranquilo.
Aprender cosas nuevas todos los días, en este otoño anticipado.
Repetirse es sucumbir al miedo, a la falta de tiempo.
¿No son acaso lo mismo el miedo y el cambio?
Todo es en realidad un juego limitado por esas palabras.
Lo real, el cansancio, el enojo, y el calor del sol.
