Poema #18
No hay maldad.
Debería ser suficiente con conocer las intenciones.
No importa tanto el no haber hecho, siempre parece un avance.
Innecesario contemplar con detenimiento las sensaciones.
¡Qué se abran las ventas y las alas en el patio, con los ojos clavados en el sol que brilla tan fuerte!
-
La calle, la compañía, el estar todos los días atrapado en lo cotidiano.
Un pájaro sobre el borde invisible de una ventana; parece suspendido en el aire.
Apenas gira la cabeza en un instante imposible.
No juzgo; demasiada precaución.
Estoy atento a los movimientos, expectante, con miedo.
Como un ciervo en el bosque.
No tengo opción.
-
Otra vez ese miedo, otra vez los fantasmas del pasado, ahora con la impotencia del brazo roto.
Pedazos sobre el suelo, un rompecabezas extendido bajo el sol de febrero.
Una gota, una estrella en el fondo del mar.
Años de viajes, la codicia hecha movimiento, y también muerte.
Hojas, granos, todo sirve; machucado en un recipiente perecedero como la existencia.
Ahora parte de un antes, y luego el frío disfrazado de eternidad.
-
Como si me conocieran, mis miedos me atacan cuando más débil me encuentran.
Distraído, peleo sin tener adversarios nobles.
Debo ganar, pero rápido; el tiempo nunca parece estar de mi lado.
La victoria se ha visto siempre afuera de la piel.
