(Pastillita: Nueva sección de anécdotas, pensamientos, escenitas, opiniones, etc..)
Soy tremendamente supersticioso y tengo varios tics, tocs, no sé como se dice, sobre cosas que siento que si no hago, algo malo puede pasar.
Por ejemplo, no puedo tener nada con el número 6 o el número 13. Hablo de cualquie cosa. Mails o mensajes sin leer. Mails o mensajes marcados como importantes. Productos en la lista del supermercado. Cosas que tengo que hacer al día siguiente. Pastillas de algún remedio que me quedan por tomar, etcétera, etcétera, etcétera.
Tampoco puedo dejar que ciertas cosas pasen. Leer un libro y que la página en la que lo dejo para seguirlo al día siguiente, esté entre mi edad, 44, y 100, la posible edad de una muerte digna. Siento que si lo dejo en una página intermedia, puedo llegar a morirme a esa edad.
Después me pasa que tengo un Rosario, en una cajita redonda de cuero, en la mesa de luz. Lo llevo a todos lados a donde vaya. Rezo todas las noches y todas las mañanas, un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria. Rezo primero agradeciendo, y luego, a la noche, sumo otra tanda de las mismas oraciones, para la gente que sufre en las guerras, por enfermedades, y todos los males de esta Tierra. Y por último, sumo otra tanda más por sentirme bien y estar con salud y tranquilidad. Todo muy ceremonial. Y si me distraigo, arranco de nuevo. O sumo otra tanda más.
Es muy importante también como dejo el Rosario adentro de su cajita de cuero redonda. Tiene que estar enrollado muy bien, con la Virgen y el Cristo mirando para arriba, cómodos, apoyados sobre las pelotitas del Rosario. Si no siento que están cómodos y bien posicionados, los saco y los enrollo de nuevo. Y así puedo estar un buen rato hasta que quedan bien, cómodos y estables. Sino siento que me van a pasar factura de alguna manera, porque no me tomé el trabajo de dejarlos cómodos.
¡Qué increíble las cosas que hacemos para aferrarnos a una suerte de idea de control!
Yo sé que lo sufro, y que lo mío puede sonar exagerado, pero creo que en algún sentido todos tenemos algo que nos ata a la idea de que lo que no controlamos, lo que nos asusta que pase, puede evitarse de alguna manera. Todo con pequeños gestos, con pequeños rituales, que alejan la posibilidad de ese posible mal resultado.
Seguramente sea algo que viene de la prehistoria; las pinturas rupestres para ayudar a cazar, los sacrificios de animales, o incluso de personas; ¡está en la propia base de las religiones! Si uno no cumple con a, b, o c, no va a ir al cielo en el que cree.
De una forma u otra, todos necesitamos algún tipo de ayuda emocional, de apoyo místico, para afrontar la incertidumbre; todos al final, rezamos cuando sentimos que se nos cae el avión…

