(Pastillita: Nueva sección de anécdotas, pensamientos, escenitas, opiniones, etc..)
Tenemos una quinta en Cardales, bah, mis padres.
Justo este finde no iba mi madre, que se fue de viaje, y había sólo una mucama; cuando siempre hay mínimo dos, más las niñeras de mis sobrinos, y los caseros.
Mis padres, que son grandes, aunque están muy bien, tienen dos perros eterrrrrnos. Una labradora y un corgi. A ambos les queda poco por delante, y ambos tienen problemas de incontinencia.
Yo me levanto muy temprano, 530/6, y uso ese tiempo en solitario -hasta que se levanta el resto- como para meditar, leer, escribir, etc..
Hoy me desperté temprano y el corgi había meado absolutamente todo entre la puerta de mi cuarto y la de la cocina; y adentro de la cocina, la labradora había cagado su propia cucha, en la cual aún dormía como si nada.
Me hice un café, y me senté en el comedor para encarar mi rutinita.
De golpe pum, pam, trac, la puerta del pasillo se abre y aparece mi padre, que no suele levantarse hasta las 8, 8 y pico, cuando ya hay gente para prepararle el desayuno. No es un malcriado, pero tampoco se supo mantener demasiado autosuficiente.
No soporté la sensación de invasión, de ahogo, y me volví a BsAs de pésimo humor.
Hay algo con la vejez, con el tener que ocuparse del otro, que me sofoca. No me considero particularmente egoísta, pero si soy frío a la hora de defender mis espacios.
Tampoco puedo ni quiero dejar pasar el hecho de que ver el deterioro de forma tan clara me angustia mucho.
¿Siento de alguna forma un paralelismo entre los perros y mis padres? ¿Y/o me asusta la idea de mi propio deterioro y el miedo a envejecer solo, sin pareja ni hijos, y que no haya nadie que me cuide?
Espero que, de llegar a viejo y necesitar asistencia, poder contar con gente con capacidades distintas a las mías.

