Diario
01/03/26
Arrancó marzo, y otra guerra.
Inmensa tristeza hoy por estos días de violencia, no quiero ni leer lo que pasa desde un lugar político. Estoy harto del conflicto, de los bombardeos, de las familias destrozadas, del miedo de la noche negra con luces intermitentes.
Pienso también en los animales, los perros, los caballos, las cabras; todos asustados en medio de una carnicería que no les corresponde, entre ruidos que no conocen, horrible.
Entiendo igual que nadie gana con este conflicto, que la región es sosteniblemente inestable, y que buscarán mantenerla así para que no se dispare el petróleo. Pero en el medio, vidas y sufrimiento.
Irán fronteras adentro va a ser un enjambre de abejas metido en una ziplock.
Luego cumple de Ari. (La foto es vieja).
Antes comí en Don Julio con Aixa, Silver, Michelle y Sayana. Muy agradable y muy rico. La morcilla y el vacío: vedettes. Nadie pidió papas fritas, y no las extrañé. Otro paso al frente.
Luego el cumple de Ari en sus casa, muy agradable! Él estaba bárbaro, muy relajado, muy contento, había mucha gente y creo que lo disfrutó.
Le compré unos cuadernos y una Lamy; y le escribí una cartita invitándolo a que los use para jugar, para desparramar ideas y sensaciones, ¡nada peor que cuidar con solemnidad un cuaderno!
Había mucha gente divertida, pero mucha pregunta ya del viaje… Me da mucha fiaca, pues como que no caigo aún tampoco, creo. Una semana nomás…

