Diario
31/01/26
Ida y vuelta entre el afuera y el adentro. Como el oído. Presiones distintas, ruidos. Clac clac clac; ajustes permanentes, aunque ya no forzados. Hay algo en el integrar esos dos mundos, hasta ahora tan disímiles, en uno solo. Parece difícil, incluso forzado, pero es lo más orgánico que estoy haciendo en estos días. Integrar, buscar la unidad, buscar el caos de lo borroso.
Estaría en duda mi viaje a Río pues el avión.. No entiendo como una cabina presurizada puede poner en riesgo un tímpano.. Pero ya opina mucha gente, virtual, presencial, artificial, blah…
Las respuestas no están adentro, y siento que una parte de mi ser, ante tanto cambio, se aferra a mantener reprimidos ciertos pensamientos; a paralizarme en ese limbo de introspección cómodo, conocido, en el que pasé gran parte de mis últimos 20/30 años..
Pero debo empujar, con ternura y amabilidad, acompañar una mente que seguro desconozca que está atravesando cambios positivos, en los que la ganancia será una riqueza de la que se benefiará también!
Hay sin embargo, una disociación, y debo tomar partido, y lo hago! Con la misma mente, la pensante, la consciente, avanzo sobre la parte temerosa de mi inconsciente para llevarlo de la manito a la aventura dorada que espera en el mar celeste detrás de la arena, donde el sol nace, y donde también muere.
La unión mente, cuerpo, alma será un hecho; o perderá todo en el intento. No tengo más opciones ni quiero tenerlas.


