Frío.
Frío de a de veras.
Ayer domingo hicieron menos de 0 grados, me volví de Cardales tipo 7am y tenía el vidrio del auto congelado, como para pasarle ese especie de rastrillito saca-hielo de las películas.
Fue una semana bastante cargadita de cosas. Cumplí con mis rutinas mañaneras, respiraciones, meditación, lectura y escritura, y sumé entrenamiento físico, 30 min de aeróbico aprox., y 25 min de gimnasio. Esto último no puedo detestarlo más. Mi infierno es un gimnasio con gente conocida. Pero 25 minutos es mejor que nada, y por ahora, me es tolerable.
Trabajé más que las semanas anteriores, voy organizándome mejor con la información que tengo, y entendiendo como conseguir lo que me falta, pero empezaron a aparecer problemas con el agente de IA… Esta semana tengo reunión para afilar ese cuchillito, que bien usado, hace TODA la diferencia.
Probé otro neumonólogo, me gustó porque fue puntual y amable, pero me pidió demasiado información y me asustó un poco con algunas frases. Más por el hecho de que soy un cagón, que por lo que dijo, pero bueno, ahí le pasé un montón de estudios viejos, y hoy sumaré una nueva tomografía de tórax.
También me tengo que hacer con una resonancia de la rodilla derecha porque me duele un poco cuando corro, así que veremos si eso me da la excusa para poder correr menos y buscar en vez, una pileta para nadar.
Estuve más sociable esta semana -lo cual es siempre bueno- fui a Dadá el jueves con Joaqui, Martu y una amiga, y el viernes vino Ale a comer, a quien no veía hace mil. Muy agradable, as usual.
Creo que la medicación psiquiátrica está empezando a aparecer con algo más de fuerza, aunque sigo en el camino de la “subida progresiva”, que me tiene los eggs al plato. Pero por momentos me sentí contento y suelto y entusiasmado y y yyyy; ¡así que yey!
Sumé un taller de dibujo, que no sé si me divierte tanto, debo confesar, pero que me saca de mi cabeza, y eso me hace bien. Es como si fuera otro tipo de meditación, una meditación activa, así que seguiré. Soy pésimo además, y eso también me sirve, ya que no se me engancha el ego.
Esta semana pinta más tranqui, sin tanta corrida, así que aprovecharé para intentar encontrar una suerte de “sweet spot” rutinario, antes de que la vorágine del fin de año me corra de mi centro a escobazos.

