Diario
23/05/26
No escribí acá esta semana.
Mucha cosita y salía de casa temprano, que es generalmente cuando escribo.
Lindos días, frescos; la pasé bien. Salvo por el tema oído, que por tener medio un resfrío, o similar, estuve molesto y tomando cortisona, que me pone muy muy irritable. Pero la evolución post operatoria viene bien.
Estuve laburando bastante, terminando de armar y ponerme cómodo en mi oficina nueva. Me quedan detalles, pero ya todo encaminado. Se atrasó la compu para IA nomás, lo que atrasa un poco todo, y me voy de vacaciones justo en la segunda quincena de junio, así que creo que arrancaré más a full en agosto.
Corregí mi primer boceto del nuevo libro de poesía, y ya me junto esta semana con Arturo para empezar a darle forma. Quiero podarlo más y que tenga un aire más experimental. Está, por ahora, muy en línea con lo que ya hice, y quiero un cambio.
En cuanto a narrativa, necesito pasar lo que fui escribiendo estas mañana a ver si en alguno de esos textos se esconde una pequeña historia para leer el martes en el taller de Llach.
Se me murió Lord Byron en la bio que estoy leyendo, pensé que aún faltaba, porque al libro todavía le queda un cuarto más… Así que me puso triste, pero tengo tanto libro abierto que mi duelo duró un ratito nomás.
Me compré una bio de Proust, de Edmond White, que mencionó Llach en el curso. Mi primera aproximación a En Busca del Tiempo Perdido. Pero ahí sí, voy a esperar terminar más libros sin empezar nuevos, porque sino todo va a ser demasiado.
Hoy al mediodía tengo el cumple de Joe Pereyra en Areco, van bastantes amigos, y luego me iré a dormir a Cardales a ver si escribo, corrijo, ando a caballo y como un asado. A la noche me vuelvo. Quizás haga algo en casa a la noche o domingo 25 feriado al mediodía.

