Diario
07/06/26
Tan domingo como los hay.
Nublado, pesado, y parece que llueve a la tarde/noche.
Escucho pasos y movimientos en el piso de arriba, y me pone de muy mal humor. Creería que son uno(s) nene(s) que los padres dejan con los abuelos, mis vecinos, algunos findes, y se la pasan corriendo por el pasillo, y moviendo cosas. ¿Por qué mueven las cosas?
Estuve en Cardales desde el viernes. Volví anoche. Estaban Agustín, Catu y sus hijos; vino una pareja de amigos de ellos a almorzar ayer, y también Mamá y Papá. A la tarde me dormí una mega siesta, y cuando desperté habían llegado Aixa y Silver con Elsita.
Estuve con mucho sueño estos días, y cargo todo sobre la baja de la cortisona. Lo corrijo con medidas industriales de café, pero a veces, pese a estar más despierto, quedo medio bobo y como irascible.
Anoche me volví a Buenos Aires para el cumple de Agus Pina. Lo vi muy bien, y la verdad es que es un gran valor ese pibe. Estaban también Lau, Ine y Tomi Piccolo. Comimos fajitas o tacos, no sé bien cuales son las que te armas vos. Esas. Muy rico.
El ruido de arriba, estoy pensando ahora, puede también ser que, además de les nenes, la dueña de casa aproveche el fin de semana para limpiar; por eso el movimiento de mobiliario. Tendría más sentido.
Hoy creo que desayuno con Joaqui y quien se prenda, y luego haré vida de domingo. Pelis, libros y delivery.
Voy a aplicar para una residencia de escritores en Suiza también, y debería escribir, o al menos empezar a escribir, un cuento nuevo para el taller de Llach. Mandó consigna sobre mitología nórdica, que me divierte, y sino, tengo uno para pasar que escribí ayer.

