Diario
04/06/26
Arrancó junio.
No de la mejor manera, tampoco un escándalo.
Estoy con unas gotitas para el oído, esperando al lunes a ver si me dan el alta finalmente.
Hace dos días me robaron el celu caminando por el centro, la típica donde un tipo te lo saca de la mano y se sube a una moto donde otro lo está esperando.
No hubiera sido gran cosa, salvo por el hecho de que, pese a que lo bloquee a los pocos minutos, lograron hackearlo e ingresar a mi aplicación del Galicia y vaciarme las cuentas.
Pero el robo mayor fue, que el Galicia, ahora dice que no cree tener responsabilidad por el hecho de que me hayan robado plata a través de su aplicación, la cual estaba bloqueada, y para la cual se necesita una clave, un usuario, o mi cara, para poder entrar. Nada de lo que estos malhechores tenía.
Así que arranca ahora una pulseada -que pienso llevar hasta las últimas consecuencias- para que se hagan cargo, y me devuelvan la plata que la mierda de su aplicación vulnerable, le permitió a esta gente afanarme mis ahorros.
Sacando eso, estoy bien con mis poemas, con mis cuentos, con el laburo, etc..
Estuve, y sigo estando, algo irritable. Creo que es la baja de la cortisona, pero también el hecho de estar haciendo demasiadas cosas. Tengo que bajar mi exigencia de tareas mentales, y en cuanto me dejen, empezar a activar otra vez el cuerpo.
Esta semana estuve un poco menos irritable que la semana pasada, pero con mucho atracón de comida dulce, por lo que asumo que reemplacé una cosa por la otra. Estoy súper hinchado, y gordo; baja autoestima.
Meditar y leer, te la estaría debiendo… Bajé mucho en eso estos días. Pero porque estuve laburando y corrigiendo los poemas. Además en Cardales me distraigo y no termino de hacer nada productivo. Pero ando a caballo, que me encanta.
Sí estoy volviendo a estar un poco más sociable, lentamente. Creo que es parte de la idea de empezar a estar de alta también. Ayer vinieron Joaqui, Martu, Emma y Tomasso a comer a casa, muy ameno. Comimos peruano que trajo J, muy deli.
Así que avanzaré en buscar un mejor equilibrio, que pueda ir mutando, no una estructura que me encorsete, sino al revés; que me de un marco, y que me libere.

