Diario
04/04/26
Me volví de PDE ayer. Me desperté con un poco de dolor de oído, incómodo, con angustia y hartazgo, y me volví.
No ayudó la presencia de María, con el asco de su desorden. Imposible vivir en el mismo lugar, imposible convivir con su caos.
Tampoco ayudó saber que, de quedarme, iba a tener que, inevitablemente, ver amigos, explicar el tema oído y la vuelta del viaje por Asia, y la verdad es que estaba/estoy más para estar solo este finde, no ver a nadie, no hablar con nadie; estar en la mía. Me cayó la depre y me siento súper triste y enojado.
Vi un videíto en Tik Tok que me destruyó, una pavada, pero que me hizo mierda. Una mina, hablaba de cómo hay que manifestar cosas buenas, porque tu cerebro no distingue lo real de lo que pensás, por lo que si estás medio mal y negativo, tu cerebro asume que es así, y terminás estando -onda círculo vicioso- mal y negativo. Lo mismo el cuerpo, lo mismo las emociones.
Por lo que me vi totalmente atrapado en ese loop, pues nada menos positiva que mi manera de pensar en estos tiempos, y menos predispuesto al “fake it till you make it”.
No veo salida de esa sensación en el corto plazo. Siento que todo me sale mal, que todo se me frustra, que no pego una, y a la vez -siguiendo esta teoría de que generás lo que proyectás- voy a seguir en esta situación salvo que cambie mi manera de imaginar mi propia vida. Una mierda.
Me acordé de esto en Japón. Según entendí, son espacios en donde te tomás un café y te dan un mini pig -obvio que vivo- para que abraces un rato, onda apoyo emotional. Vi con perritos también. En su momento me pareció un poco rari, pero ahora la verdad es que me vendría muy bien.

