Diario
06/05/26
Tengo un hongo en el oído, cándida no se qué, me llegó recién el informe del laboratorio. Según ChatGPT está todo bien, me darán algo para tomar o gotitas y chau picho. Tengo control el viernes.
Nervios no, lo siguiente. Por el control, no por el hongo.
Calor ayer en BsAs, hoy también pero nublado. Y vuelve el frío, esta vez con lluvia por unos días. Me gusta la idea del frío, no lo disfruto para nada, es más, lo sufro, pero me gusta como idea. Me gusta vestirme en épocas de frío, sentirme que no me ensucio. Pero lo sufro terriblemente.
Ayer fue un día lindo, almorcé con Mamá y Papá, muy agradable como siempre. La comida muy rica, repiten mucho el mismo menú, que me encanta, pero la novedad siempre está en lo dulce.
Erna, que trabaja con ellos hace mil, está envalentonada en cocinar postres, galletitas, budines; todo tipo de cosas dulces, y me transformé en un especie de catador de estos productos, llegando al detalle de hablar de la cocción minuciosa de cada uno a un nivel que parece que supiera del tema.
A la tarde leí. Como siempre. Tenía que comprarle un regalo a mi amiga Maru que cumplía años, y en la volada -librería Norte- me pedí un par para mí.. así que ando con mucho material. Demasiado.
Estoy terminado un par esta semana, y creo que debería ponerme un orden para no estar saltinbanqueando de libro en libro sin terminar ninguno. Sobre todo a partir de que vuelva a tener vida, post etapa de reposo.
Luego pasé un ratito por el cumple de Maru, que por suerte era temprano -al final le compré la poesía completa de Silvina Ocampo- y la pasé divino.
Muchos amigos que no veía hace tiempo, y con quienes quiero volver a conectar más de nuevo. Estaban Cyn, Sofi, Tote, Fran, Ale, etc.. Me fui medio rápido porque no me quería exponer con el oído, además de que no escuchaba mucho nada.
Mi mente encontró un nuevo argumento para tirar por la borda mi cirugía: el hecho de que muy suavemente y muy de vez encuentro, siendo casi inevitable para una persona alérgica con moco permanente, soplé apenas por la nariz sin forzar, como imitando lo que sería un soplido de sonarte la nariz en versión micro.
O sea, hay un argumento, no debo bajo ningún punto de vista, sonarme la naríz, pero soplar apenas de vez en cuando me parece algo muy inocuo. Incluso para mí mismo, que no suelo dejar pasar estas pequeñas instancias pesimistas para perseguirme con furia.
Pero bueno, sigo vaciando con velocidad mi gotero de rivo para que todo me chupe un poco más un huevo, total no tengo control sobre nada, menos sobre lo que ya hice.
Aprendí una nueva forma de manifestar. Bah, son dos: agarrás un papel y escribís -no sé si una vez o varias- lo que querés que ocurra, puede ser en pasado creo, como que ya hubiera pasado. Lo guardas y lo utilizas como mantra.
Y lueeeeeego, etapa dos, agarrás las primeras letras consonantes de cada palabra de esa frase y haces con ellas un símbolo.
Por ejemplo en mi caso, la frase sería: el injerto prendió y todo está bien. Eso sería mi mantra. Y luego agarro la PTB de esa frase, y hago con ellas un símbolito que identifique el mantra, y lo vuelvo un nuevo mantra en el que me enfoco con fuerza.
Obvio que lo estoy haciendo.

