Diario
12/06/26
El Galicia se resiste a devolverme la plata que me robaron de su app, ya que consideran que, al ingresar a mi teléfono, los hackers accedieron a mis claves, por lo que no forzaron la app, sino que entraron con mis credenciales, y eso los hace inocentes, tanto a ellos como banco, como, por añadidura, a los hackers.
Obvio que daré pelea judicial. Pero me deja en un lugar raro que mi familia, y sus negocios -que en parte son también míos- decida seguir estando en ese banco. Yo voy a irme, por supuesto, y de la empresa familiar, también.
Amo las batallas en la que considero que tengo razón, por lo que esto me da una razón para vivir, en una semana en que estuve muy deprimido.
En parte porque mi audición es pésima, ha empeorado en estos últimos días, sin dolor ni nada, pero que no va en línea con el alta que recibí el lunes.
Por otro lado, hay algo cíclico en estos subibajas míos, y estoy en la parte baja. Duermo sin parar, no le encuentro mucho sentido a nada, como mal, y no quiero ver ni hablar con nadie. Generalmente dura unos días y luego tiende a mejorar, pero estando aún metido hasta las rodillas, no veo esa recuperación con mucho optimismo.
Me voy de viaje unos días, un par de semanas en realidad, pero con pocas ganas. Tengo miedo al tema oído, y todo será muy social, cosa que no me entusiasma nada.
Igual el calor siempre viene bien, y el mar aún mejor.
Lo mejor del alta, además de bañarme sin tapón en el oído, es poder tomar mate de nuevo.

