Diario
08/02/26
Anoche no escribí. Día lindo.
Desayuno con Joaqui, Emma, y paso un ratito Félix. Charla interesante sobre potencialidades amorosas de ellos, obvio.
Después a Cañuelas por el cumple de Lauti, otro acuariano hermoso. Casa de la flia de su novio Tomi, que trabaja cuidando animales salvajes y liberándolos en África. Acababa de llegar. Yo hubiera presumido sin parar, el como si nada. Buena gente, divertida y comida a montones y muy rica.
Ruta 6 a Cardales, no la conocía, lindo andar por el interior de BsAs, lo extrañaba. Camiones, pueblos, estaciones de servicio; todo historias.
Comida con Mamá, Papá, Aixa y Silver -a quienes veo bárbaro y me encanta-, milanesas con puré y tomates antiguos en unos platitos pequeñísimos! Están guardando vajilla buena dios sabe para cuando. Pero lo saben, se ríen, y ya lo van a cambiar.
Dormí con calor pese a una noche bien fresca, y me goteó el oído. ¿Será pus?
Hoy desayuno con familia y vuelta larga a caballo con Papá, muy agradable, otra cosa que extrañaba también. El lugar está muy lindo y evolucionando a un paso amable. Los caballitos bárbaros, hermanos entre sí, rosillos, me gustó más la yeguita.
Luego almuerzo con las Agus, Nacho y Juancho, ¡a quienes nos veía hace mil! Una ensalada de repollo y alcaparra increíble, y pastas con pesto hecho con albahaca de su huerta. Increíble lo lindo de la casa que se armaron y como la viven. Una pileta inmensa, con piso de piedra, a la que solamente me metí hasta el cuello, y con miedo. Mucho niño chapuceando.
Volví tarde para ser domingo pero muy bien de tiempo. Dolido de la espalda. ¿Habrá sido el auto? ¿Mucho movimiento quizás? Comí sin parar todo el fin de semana. Sin parar real, nivel ansiedad. Nivel tapar miedo.
Basta. A lavar ropa.

