Diario
08/03/26
Mañana en Cardales, todos duermen.
Anoche estuve como metido para adentro; antes era más así, ahora estoy hace unos días en ese retroceso de pequeños berrinches y silencios.
Ayer hice la valija, no entró todo taaaan cómodo con pensé, y eso que no estoy llevando casi casi que nada… Sí los remedios, eso me tranquilizó; sin las cajas y atados con gomitas, entraron bien. Pero creo que no zafo de llevar la mochila encima.
Siento a que estos días, al igual que a esta suerte de diario, le/nos falta un poco de humor, de liviandad.
Ayer almorcé con Manu, Leo y Pichu, muy tranqui en Invernadero, y luego me vine a La Aurora. Están Mamá, Papá, Agustín, Catu y sus hijos.
Tarde de cuestiones de obra de los espacios nuevos, decisiones que me exceden un poco: primero porque falta para tomar la decisión -necesito verlo más en concreto-, y segundo, porque Agustín es muy puntilloso en su mirar de detalles, y yo mucho más simple. Igual va a quedar bárbaro.
Luego leí un poco, y comimos unos ravioles muy muy ricos. Está fresco afuera, por lo que fue aún más rico todo.
Dormí bien, con cintas bucales y abredores nasales, y blah blah blah, lo rojo de la garganta parece seguir su curso, y espero ya estar bien mañana.
Hoy voy a andar a caballo un rato, almorzar un asado, y volverme a BsAs temprano. Quizás vaya al cine, aunque no me quiero cagar una peli que después pueda ver en las muchas horas de avión que tengo por delante, así que veré.

