Diario
22/07/26
Buenos Aires. Fresco, llovizna, y según el pronóstico, pinta que va a seguir así para siempre.
Ayer le compré estas flores a un vendedor que está siempre en la esquina de casa -arma de doble filo- así al menos intento dar la batalla contra el gris de estos días.
Tuve médica del oído, me hizo un plan para eliminar la cortisona, me dijo que no cree que termine con los tubitos en el tímpano ni con la pelota que agranda la trompa de Eustaquio. Así que buenas noticias.
Tuve psiq y me cambió la medicación. Van dos días y la verdad es que, no sé si será efecto placebo, pero me siento muuucho mejor.
Ahora voy por el clínico y el neumonólogo. Voy por un cambio entero del plantel médico y todos los remedios. Me cansé y, aunque no es mi intención culpar a externos, creo que ayuda en los procesos de cambios internos, cambiar también lo de afuera. (?)
Empecé a entrenar de nuevo, en casa por ahora, ya que después de 6 meses de no hacer nada, y con 44 añitos, no puedo ni levantar mi propio peso.
Me compré el Whoop, así puedo medir como mejoro de ahora -mi peor momento de los últimos años-, hasta fin de año, que quiero correr el cruce de los Andes. Sí, ya se…
En septiembre está la media maratón de PDE, que también quiero correr, y luego iré buscando objetivos intermedios así no se me hace medio bodrio el proceso.
Estoy leyendo más rápido, cerrando libros finalmente, y eso. Así que contento. Anoche terminé uno de Julian Barnes que me gustó, pero el final me pareció medio bizarro. Hay otro posterior que me bajaré cuando termine algún otro más.
Estoy muy divertido con una bio de Newton. ¡Increíble personaje!
Ayer tuve taller de Llach. Fui con un cuento bastante poco trabajado y se notó, pero por suerte no me mataron. Seguiré con la serie con la que venía, que le quiero dar un mini giro que ya tengo pensado. Hoy lo escribo.
En un rato me voy a cortar el pelo, luego a almorzar con Jose -que no la veo hace mil-, hacer un par de “mandados”, y a tomar un café con Ari.
Mañana quiero ver de ir a La Rural, a no mucho más que comerme un chori y dar una vueltita. Veré si alguno de mis amigos se prende. Peto al menos, calculo que sí.
Y acá voy, con mi entusiasmo un poco renovado, y ganas de hacer vida normal y ver gente, y eso.
Me tengo que juntar con mi hermano Agustín para seguir con nuestra nueva carterita de inversión familiar, y ver si aún le interesa; será la semana que viene porque está en Bariloche, que creo que está, otra vez, tristemente sin nieve.
Calculo que la semana que viene estará mi mega súper agente de IA, así empiezo a tener un rutina laboral más cotidiana. Tengo que armarme el bundle de Apple también.
Y me entregan mi nuevo auto. También semana que viene.
PD: Me dijo mi amigo Fran, que estos posteos les llegan por mail. ¡Perdón! ¡Qué barbaridad! Intentaré arreglar eso para no espamear.

