Diario
16/05/26
Día nublado, pero no tan fresco; bien otoño.
Ayer compré el sillón para Arenales al final, me lo entregan hoy sábado. Me asombra la velocidad, o temo que me lo quieran entregar hoy para afanarme. La desconfianza siempre presente en los buenos momentos.
Tampoco me gustan las tachas, pero es medio truchón y me costó dos mangos.
Estuve en la oficina el resto del día, avancé en la búsqueda de una empresa, o de un buen nerd, para que me asesore en el armado del agente de IA independiente que quiero tener. Tengo dos opciones, ambos amigos del MBA, así que iré por alguno de ellos. Reuniones la semana que viene.
Volví en bondi -que descubrí que tengo muy cerca, por lo que lo usaré seguido- me mandé a hacer unos anteojos para dejar allá, y elegí un cuadro de mi madre para poner arriba del sillón nuevo. Un árbol torcido por el viento, como estamos un poco todos.
A la noche comí en Don Julio con Joaqui y Juan, Clari estaba cansada; y nos divertimos. Mucho plancito y buena onda siempre ellos, un placer.
Ahora me voy a recibir el sillón, quizás almuerzo con Agus y Juancho, y luego me iré a Cardales. Tengo que seguir corrigiendo poemas, y escribir un cuento para el taller de Llach, que arranco el martes.
Semanitas interesantes.

