Diario
01/07/26
¡Seis meses sin alcohol!
Nada fácil, ehhhh, nada nada nada.
Tema del oído lo copó casi por completo. Incertidumbre, cirugía, incertidumbre de nuevo.
Mucho movimiento, mucho viaje frustrado; preocupación y atención constante en el problema, en el árbol.
Pero también buenos momentos.
Me puse en situaciones en las que siento que empecé a desplegar y pulir herramientas nuevas, y en donde -creo- se puede estar forjando una nueva etapa de mi vida.
Una etapa más tranquila, más auténtica, más respetuosa de mí mismo; en compañía de gente más afín, y en donde yo también me puedo sentir más afín para lo que elijo en mi día a día.
Es todo un “puede ser”, pues no hay mucho más que pueda, ni quiera, decir sobre el futuro.
Sigo en Ibiza, ayer hicimos tarde de barco, se sumaron Paul y su novio Jonny. Pasamos súper.
Es Vedrá estuvo amable esta vez, así que lo tomo, agradecido, como un buen presagio.
Hoy se volvió Berni por unos días a Madrid, y quedamos con Joaqui y Ari en un día que pinta medio nubladito y manso.
Necesito volver a la rutina, ayer tuve que faltar a Llach, y no me hizo bien.
Necesito encarar el proyecto de IA para el laburo, y continuar a ritmo sostenido con la lectura y la escritura.
Hace semanas que tampoco medito, la comida se me está empezando a desordenar, y anoche soñé medio raro.
El cuerpo y la mente se me extrañan.

