Diario
13/02/26
Llegué a Río ayer a la tarde/noche. Cola en migraciones eterna mediante, llegué solo al hotel, ya que mi grupo estaba en una fiesta en el Pan de Azúcar. Me bañé y me metí en la cama. Sensación de fiebrecilla, aunque seguro era más que eso..
Hablé con Mamá por teléfono, me sentía muy derrotado, muy con ganas de suspender todo, de volverme a Buenos Aires, de suspender todo, el viaje a Asia, etc., y de dormir el resto del año..
Tenía otra vez esa sensación de emocionalidad extrema que me agarra cuando tengo mucha angustia; en la que veo un perro y me emociona, en la que veo un gesto amable o tierno y me conmueve, en la que está completamente exagerado mi percepción sensible.
¿Qué hago viniendo a Río? Me debería haber quedado.. ¿Qué hago yéndome a un viaje de varios meses por Asia? No me lo voy a bancar, me voy a poner en peligro, voy a extrañar mi casa, mi gente, mis padres… eso es el amor de mi mente..
Voy a cambiar de estrategia, no voy a intentar domar lo que pienso, lo que le pasa a mi cuerpo, lo que siento; voy a intentar incorporarlos y ver como desarticular lo que está desproporcionado. Quizás deba acortar un poco el viaje, quizás deba sacar alguna parte en la que tenga que moverme mucho, o que incluya mucha aglomeración de gente; no lo sé. Pero encararé los próximos días con mayor flexibilidad.
En el mientras tanto, seguiré tratando este viaje a Río como un ensayo. Sé que estoy bien, que tengo independencia de movimiento si me quiero abrir del plan grupal, si me quiero volver al hotel a dormir, incluso si me quiero quedar. Igual hoy voy a hacer el esfuerzo pues tenemos camarotes (?) en el Sambódromo, y es algo muy único como para dejarlo pasar.
Veremos como me va, mañana será otro día, en el cual quizás pueda descansar más o lo que sienta.
Rescato no estar teniendo sensaciones panicosas, se ve que mi mente, auqnue con estímulos externos trastocados, está tranquila en cuanto a lo que es real. No es poco.

