Diario
04/05/26
Lunes y todo parece un poco más posible.
El finde fue medio una cagada. Reposo por la cirugía, y le cabeza que no me deja en paz con las miles de opciones que encuentra para justificar que todo puede salir mal.
Tengo ganas de salir de casa, de volver a trabajar, de ver a mis amigos, de ir a PDE, etc., pero todo está sujeto al oído… El viernes tengo chequeo y ahí, espero, tener el panorama más claro, y la vuelta a la vida normal.
Tengo por delante la tarea de empezar a corregir lo que, eventualmente, será mi próximo libro de poesía. Pero lo estoy esquivando un poco porque dejé que se me acumularan demasiados poemas y me da un poco de fiaca… Tengo que armarme un sistema de X tiempo por día, así voy avanzando como sin darme cuenta. Sé que una vez que empiece me voy a entusiasmar.
Estuve leyendo y terminando otros libritos, nada muy para recomendar, e intenté ver alguna peli anoche pero solo logré ver una capítulo de Shogún.
Estaba muy distraído y solo quería que pase el tiempo para irme a dormir.
Por alguna razón, las mañana me son menos hostiles.
Tengo cosas como para hacer, que podría ir haciendo ya, aún desde el pseudo exilio del reposo, pero por alguna razón siento que planear más allá del control post quirúrgico del viernes es yeta. Como que no me quiero adelantar, sin saber que está todo bien. Y no hablo de ir a nadar, sino de cosas que no debieran cambiar me digan lo que me digan.
Es como si toda mi vida estuviera detenida esperando que el oído este bien, para poder continuar.
Una pavada rotunda pero bue, es lo que hay.
Por suerte en un rato tengo terapia.

